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¿Exceso de Trabajo?
Autocuidado, la clave para sobrevivir

La búsqueda del éxito y del logro es como jugar tiro al blanco con objetivos móviles. Cada vez que se acierta uno, aparecen cinco más desde diferentes puntos.

En un mundo de cambios rápidos, las exigencias organizacionales y nuestro esfuerzo de adaptación parecieran no tener fin. Cuando alcanzamos un objetivo, sentimos la presión de trabajar más arduamente para ganar más dinero, adquirir mejores posiciones, asegurar nuestra permanencia en la organización o seguir mejorando. En fin, los estándares y sensación de “haberlo logrado” se modifican constantemente.

Todo ello nos hace ingresar a una “máquina” de producción imparable. Una máquina donde a veces olvidamos la importancia de cuidarnos a nosotros mismos y donde nuestra auto-exigencia para ser eficientes, productivos y obtener logros significativos choca o entra en conflicto con otros aspectos tan importantes como la necesidad de escuchar nuestro propio cuerpo o experimentar placer, por ejemplo.

La evidencia, tanto en Chile como el extranjero, muestra un aumento significativo en la prevalencia de enfermedades multi-causales relacionadas con el trabajo y en particular, aquellas relativas a síntomas de estrés. Pero ¿qué se entiende por estrés? En este punto vale la pena detenernos y aclarar algunos aspectos.

Entendemos por estrés aquel conjunto de respuestas fisiológicas, emocionales y conductuales ante estímulos o situaciones que son percibidas como amenazantes. Otra definición plantea que es una condición dinámica en la que el individuo se enfrenta a una oportunidad, restricción o demanda relacionada con lo que desea y de lo cual el resultado le parece incierto e importante.

Gracias a estas 2 definiciones podemos comprender por qué en algunas ocasiones el estrés ejerce un efecto positivo que lleva a la automotivación. Mientras, en otras ocasiones, sus efectos pueden ser negativos y empujarnos a conductas o estados no deseados como: problemas de salud mental, abuso de alcohol o drogas, tabaquismo, sedentarismo o alteración en los hábitos de alimentación, entre tantos otros escenarios.

Dicho de otra forma, el estrés no siempre suele ser negativo. Lo importante es entender que si la intensidad de este estrés es permanente o aumenta en el tiempo: nuestro desempeño tiende a disminuir, genera desgaste y agotamiento, lo cual finalmente interfiere en nuestra calidad de vida y relaciones interpersonales. De aquí la importancia del auto cuidado.

¿Qué puede generar estrés?

Existen varios escenarios frente a los cuales podemos generar cuadros de estrés, entre los cuales existen:

Tareas mal programadas: Carga excesiva de trabajo, escasas pausas de descanso, tareas rutinarias, sub-utilización de capacidades del trabajador.

Estilos de gestión: Jefaturas autoritarias, fallas en la comunicación dentro de la empresa, falta de políticas de recursos humanos o escasa preocupación por la opinión de los trabajadores.

Relaciones interpersonales: Poca promoción de un trabajo en equipo y redes de apoyo laboral o acoso laboral dentro de la empresa.

Roles en el trabajo: Escasa estabilidad laboral, falta de expectativas en el trabajo, conflicto de roles o ambigüedad de los mismos.

Ambiente físico: Instalaciones, maquinarias y/o procedimientos inseguros. Entorno poco acogedor, contaminación acústica, hacinamiento, falta de áreas verdes y espacios para implementar pausas activas.

Hábitos y costumbres: mala alimentación, sedentarismo y falta de ejercicios.

¿Qué podemos hacer si el panorama es tan nefasto? La clave es el auto cuidado. A continuación, le entrego algunos consejos que puede seguir para mejorar su calidad de vida y disminuir los efectos negativos del estrés:

TIP 1 - Aplique técnicas de administración del tiempo para conseguir una mejor organización:

- Haga listas diarias de actividades a completar y cíñase a ellas sin pretender abarcarlo todo y siendo flexible cuando se requiera.
- Asigne prioridades a las actividades según su grado de importancia y urgencia.
- Programe las actividades de acuerdo a las prioridades que definió.
- Conozca su ciclo diario: ¿es más productivo en las mañanas o en la tarde? En ciclos altos, ocuparse de las partes más exigentes del trabajo, al estar más alerta y productivo.

TIPS 2 - Realice ejercicios no competitivos, como: aeróbicos, trotes o caminatas. Esto le permitirá mejorar la capacidad cardiaca y tener una “válvula de escape”, alejando las tensiones del trabajo.

Si siente que lo aeróbico no es lo suyo, aplique o aprenda técnicas específicas, tales como meditación, masajes, hipnosis o disciplinas orientales como Tai Chi o Chi Kung.

TIP 3 - Implemente pausas activas dentro del trabajo. Cualquiera sea el contexto de actividad que realice, los estudios indican que las pausas son trascendentales en el logro de la productividad.

TIP 4 - Cuide su alimentación. Esto influye en la eficacia con que enfrentamos las exigencias físicas y mentales del estrés. En estas circunstancias aumenta la necesidad de nutrientes de organismo, por lo que una mala nutrición estresa en mayor grado su cuerpo y su mente.

Todos estos tips pueden parecer tan sencillos que seguramente usted está pensando “no es nada nuevo”… Pero ahora, lo invito a reflexionar ¿Existe alguno de estos tips que usted esté practicando hoy mismo? Si llegó al final de este artículo, seguro va por buen camino.

 

Rosa Osorio Morales
M.B.A. Loyola College in Maryland.
Magister en Gestión de Personas en Organizaciones
Psicóloga Organizacional de la Universidad Central
Educadora Diferencial de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.
Especialista en Liderazgo Organizacional y Desarrollo de Equipos de Marquette University, EE.UU
Socia-Directora en Conscientia Humana Consultores Asociados
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