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Los Costos de la Mala Educación |
La calidad es importante, no hay duda. Pero cuando se trata de un hotel de categoría superior pasa a ser una variable fundamental para la supervivencia del negocio. Así lo constata Franz Orthmann, Gerente General del reconocido Hotel Plaza San Francisco y de su ya tradicional restaurante, El Bristol. Por ello, junto a otros miembros del staff de este renombrado hotel, cursó el año pasado el Diplomado en Calidad Total del Departamento de Sistemas de Información y Auditoría de la Universidad de Chile. Conozca más de su experiencia en la siguiente entrevista.
Hay evidencias de que el modelo educacional chileno está causando un importante retraso en el desarrollo socioeconómico del país; con costos estimados de unos US$ 5.000 millones anuales, (US $ 12.500 millones PPP). El país requiere construir un nuevo modelo educacional capaz de proveer educación de excelencia como condición indispensable para iniciar una nueva era exportadora en base a crear valor y no sólo agregar valor.
Un severo déficit de personas con la formación necesaria tanto para razonar y actuar independientemente como para comprender e interactuar en estructuras complejas dificulta articular las tareas de creación de valor y limita la competitividad nacional sólo a los productos básicos. Con los recursos humanos disponibles es muy difícil superar las barreras de entrada a los negocios complejos. Aún las empresas nacionales exitosas están confinadas a un rol de proveedores básicos de otras externas con mayor capital humano pertenecientes a sociedades que han invertido en desarrollar su potencial creativo y han logrado estructurar redes clase mundial.
La educación requerida, como lo demuestran los países exitosos en las últimas décadas no deben buscar simplemente instruir a los alumnos conforme a un plan uniforme rígido y simplificado, sino desarrollar integralmente su potencial intelectual, para lo cual se requiere un modelo educacional radicalmente diferente. El actual sistema educacional no cuenta con la capacidad necesaria para proveer educación personalizada de excelencia, ni para cubrir los tópicos esenciales. Se ha llegado a esta situación dado que el actual sistema no está fundado sobre dinámicas que impulsen sus servicios hacia la excelencia.
Se plantea como conclusión fundamental que el país y sus autoridades deben abocarse a desarrollar una “inteligencia estratégica propia” que asuma la tarea de establecer un nuevo modelo educacional acorde con las reales necesidades del país, cuyos competidores son los países emergentes más exitosos. La tarea no puede encomendarse a comisiones de alto nivel, sino sólo a Centros de Investigación de Excelencia capaces de asumir el desafío comprometiéndose integralmente y dispuestos a dar cuenta de sus logros a sus clientes; todos los chilenos.

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